El superestimado final de año, es como si el el novelesco titulo es suficiente, a modo de borrador para olvidarse de todo lo hecho ya sea, bien, más o menos o mal durante cuatro (cinco o seis) años de carrera. Esto lleva a pensar que el final es lo que importa y no la manera en la que hiciste las cosas, como si el numero estampado en la hoja reflejará tu real capacidad o como si este grado acádemico fuera una especie de borrador, que te deja igual al resto, y si así fuera solo dire: "que mal jugado" jajajaja.
Por lo menos tengo la tranquilidad de pensar que la forma en la que lleve a cabo las cosas fué la mejor que pude, y que el número que se puede tener no es más que eso, un número, pero prefiero esperar lo que viene como siempre, pensando que es dificil para dar lo mejor para que después, al final, piense que es lo que era, solo lo mínimo que debería haber hecho.
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